La 9ª Jornada de Actualización de la Red TBS-Stop Epidemias, ha reflejado el impacto negativo de la COVID-19 en la lucha mundial contra la tuberculosis.
Entre las maldiciones colaterales que arrastra, la pandemia ha frenado en algunos países las vacunaciones infantiles de otras infecciones y el control de enfermedades tan graves como el sida o la tuberculosis.
En la 9ª Jornada de Actualización de la Red TBS-Stop Epidemias, que se ha celebrado de manera virtual recientemente, Andrés Luis Echazarreta, ex presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, dijo que el año pasado pudo haber entre 200 000 a 400 000 muertes más por tuberculosis y los modelos predicen un millón de casos más de tuberculosis por año de 2020 a 2025.
Jefe del Servicio de Neumología del Hospital San Juan de Dios de La Plata (Argentina), Echazarreta lo justificó por la caída del diagnóstico y tratamiento de casos de tuberculosis (cuarentena, hacinamiento), por el impacto socioeconómico (reducción de los ingresos per cápita, malnutrición) y por la reasignación de recursos de la tuberculosis hacia la COVID-19.
Se suman a todo ello “causas clínicas de entorpecimiento del manejo de la coinfección por COVID-19 y tuberculosis”, dado que la mortalidad es claramente mayor cuando ambas coinciden y que la tuberculosis puede pasar desapercibida, o debido a que el tratamiento con inmunomoduladores puede reactivar la tuberculosis latente. Asimismo, una tuberculosis activa podría predisponer a COVID-19 grave, sin descartar la interacción entre los fármacos utilizados para ambas infecciones.
Al igual que otros ponentes, Echazarreta incidió en la importancia de atajar la pobreza, “dada la predilección que parece que muestran ambas enfermedades hacia ella”. Algo que según el neumólogo será complicado, y más en los países de América Latina donde, exponiendo datos de CEPAL (Comisión Económica Para América Latina y El Caribe), la pandemia de COVID-19 supondrá un retroceso de 12 años en términos de pobreza, y de 20 años en términos de pobreza extrema: en tan solo un año, para el conjunto de estos países la pobreza extrema pasó de representar en 2019 un 11,3 % a suponer el 12,5 % en 2020.
Sin reactivación económica, sin trabajo y sin crecimiento, estas enfermedades van a avanzar más, se lamentaba este médico: “Estamos ante una catástrofe que nos tiene que hacer pensar de manera diferente a la habitual”.
Ha faltado liderazgo
En este mismo sentido había inaugurado la Jornada el presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), Tomás Cobo, quien lamentó “que haya faltado liderazgo claro desde la Unión Europea”. Para el presidente de la Organización Médica Colegial, “es clave que el reparto de las vacunas sea equitativo, porque si no, una vez más los más perjudicados serán los más frágiles y los más pobres”.
Coincidió en este dictamen Carmen Martín, directora del Departamento de Salud de Cruz Roja Española, que pidió una mayor coordinación e implicación para el ámbito sociosanitario y lamentó la poca atención que se ha dado a la inclusión social. En general, los participantes en esta 9ª Jornada de la Red TBS no fueron muy optimistas.
Así, el epidemiólogo Joan B. Soriano, que intervenía desde Ginebra en cuanto consultor para la COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud, destacó que, dada la ola actual en India, Bangladés y otros países del sudeste asiático, que “representan casi la mitad de la humanidad, probablemente en lo que queda de 2021, los números y cifras de la COVID-19 solo pueden empeorar”.
Soriano destacó también que se equivoca quien afirma que estamos ante la dicotomía economía y salud, porque se está evidenciando que sin salud no habrá economía. El epidemiólogo avanzó también que las perspectivas no son esperanzadoras porque, “además de un virus malo es un mal virus, porque se replica tan mal que lo que tenemos ahora son unas variantes que se comportan prácticamente como una enfermedad diferente”.
Según expuso, la variante de Wuhan ya no existe y las detectadas en Reino Unido, Sudáfrica o Brasil se están comportando como virus nuevos, con lo que la batalla contra ellos quizá no se gane en este 2021, “y probablemente tampoco en 2022”.
Un retroceso de diez años
José Caminero, neumólogo del Hospital Dr. Negrín, responsable de su Unidad de Tuberculosis y otras Micobaceriosis, precisó en otra de las mesas de la reunión que “un 28% de los casos de tuberculosis en el mundo no está siendo diagnosticado”, cifra que el epidemiólogo Joan Artur Caylà, presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis de Barcelona, elevaba al 50-80 % en algunos países. Ambos expertos coincidieron en señalar el retroceso que eso supone en cuanto al objetivo de frenar a la tuberculosis: “Hemos perdido una década”, se lamentó Caminero describiendo la perspectiva mundial, mientras que Caylà señaló que “en España podríamos decir que volvemos a cifras muy parecidas a las del 2015”.
Recuperar el terreno perdido frente a la tuberculosis supone a la vez mejorar la prevención y control de la COVID-19 y alcanzar la inmunidad de grupo a corto plazo mediante diagnóstico precoz, aislamientos y cuarentenas, vigilancia epidemiológica -de contactos y de variantes- y elevada cobertura vacunal. Según Caylà, “la sindemia tuberculosis y COVID-19 está siendo un desastre” y “tenemos covid para rato”, por lo que” hay que invertir, actuar y evaluar… porque un programa que no se evalúa es un programa que no existe”.
En este sentido la 9ª Jornada de Actualización de la Red TBS-Stop Epidemias ha insistido en la necesidad de la solidaridad, como destacaba Juan Jesús Hernández, responsable del Plan de Salud de Cruz Roja Española: “Esta situación tan complicada ha sacado lo mejor de mucha gente”, como demuestra el hecho que esta entidad haya tenido más de 50 000 nuevos voluntarios. “Es un canto a la esperanza”, concluía.
Premios solidarios
La Red TBS-Stop Epidemias nació en 2013 con el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM-OMC), Cruz Roja Española, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) como entidades fundadoras. Su 9ª Jornada de Actualización concluyó con la entrega de los tradicionales Premios Solidari@s 2021.
Rosa María Calaf Solé recibió el Premio Comunicación Consciente por su buen hacer y compromiso social a lo largo de toda su carrera profesional.
A Santi Palacios le correspondió el Premio Compromiso Social en reconocimiento a su esfuerzo por reflejar las tragedias humanas de nuestra sociedad y motivar con ello a una conciencia del prójimo más cercana.
El Premio Compromiso Solidario fue para José Carlos Bermejo Higuera en reconocimiento a su trabajo y dedicación por la atención de los cuidados paliativos en la vejez y por su dignificación del duelo como expresión solidaria y humanista.
Jonathan McFarland recibió el Premio Labor Humanitaria en reconocimiento a su iniciativa internacional The Doctor as an Humanist con la que pretende contribuir a que nos identifiquemos con el alma de la Medicina y propiciemos el incluir las humanidades como parte intrínseca del currículo médico.
Finalmente, Carmen Martín Sellán fue reconocida con el Premio Trayectoria y Mérito, por su ética personal, y compromiso asistencial y docente durante el ejercicio de su profesión, ejemplo de rigor y pasión por la vocación enfermera.
El síndrome urémico hemolítico atípico es una enfermedad crónica ultra-rara que cursa por brotes. Es decir, el paciente puede tener, desde la infancia, manifestaciones clínicas de la enfermedad que pueden incluso causar ingresos hospitalarios. Se cree que afecta a dos personas por cada millón de habitantes.
“El paciente puede tener una predisposición genética o una tendencia a sufrir la enfermedad, que puede desencadenarse por infecciones respiratorias, intestinales o de otro tipo, determinados fármacos o el propio embarazo, que ponen en marcha mecanismos que estimulan el proceso”, explica Manuel Macia, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria de Tenerife.
Causas
La enfermedad viene dada por mecanismos que lesionan el endotelio de las paredes de los vasos, desencadenando un proceso de microangiopatía trombótica, produciéndose anemia y plaquetopenia, así como insuficiencia renal. Todo ello produce debilidad y fenómenos de trombosis. “La debilidad y el cansancio están causadas por la anemia, que es muy severa, mientras que los fenómenos de trombosis pueden afectar a diferentes órganos como el riñón, el cerebro, el intestino o al páncreas, al destruir pequeños vasos por la alteración del endotelio”, detalla Macia.
El diagnóstico, como recuerda Marián Goicoechea, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Nefrología (SEN), se realiza por exclusión, ya que existe un síndrome urémico hemolítico típico que es más frecuente y está relacionado con la infección por la bacteria Escherichia coli, que causa diarrea y produce la toxina shiga. “Por lo tanto, cuando se descarta que esta bacteria está en el paciente, se llega por exclusión al diagnóstico del síndrome urémico hemolítico atípico”, precisa.
Los órganos afectados más frecuentes son el riñón y el cerebro, por lo que las manifestaciones más frecuentes son convulsiones, episodios de coma y alteraciones en el movimiento. En el riñón, alteraciones de los análisis de la función renal e, incluso, pérdida de la misma, lo que causa un aumento de la tensión arterial, por lo que debe comprobarse en niños y adultos jóvenes. Por estos motivos, el manejo de los pacientes incluye, además de los nefrólogos, hematólogos e internistas, para el diagnóstico precoz en Urgencias.
La enfermedad aparece por un mecanismo que lesiona el endotelio vascular, generando,entre otros factores, microangiopatía trombótica
En la actualidad, se ha comprobado que existen muchas circunstancias que pueden desencadenar este proceso. Además de los fármacos y las infecciones, debe tenerse en cuenta la presencia de tumores y otras circunstancias como el trasplante de riñón o de médula ósea, tanto por el uso de fármacos que pueden producir ese proceso o por alteraciones en el funcionamiento de la nueva médula del paciente.
“Siempre que un paciente toma un nuevo fármaco y sufre una microangiopatía trombótica y un síndrome urémico hemolítico, debe pensarse que el fármaco puede estar relacionado con el hecho de que la base genética dispare el proceso”, advierte Macia. De hecho, en muchos países hay un registro -aunque no en España- en el que se incluyen los fármacos que causan este proceso: desde antibióticos a quimioterápicos, inmunosupresores y los derivados de la quinina, que son los más frecuentes. Se utilizan para el tratamiento del paludismo y pueden causar un proceso más grave. “El paciente sufre esos brotes. Y, si son muy agresivos, pueden causar el daño de sus riñones de forma definitiva o, incluso, la muerte. Por tanto, todos los profesionales debemos estar preparados para detectar esos episodios. Cada vez hay más conocimiento y tenemos que saber qué datos de alarma pueden ayudar a detectar bien esa entidad”, añade.
Signos clave
Entre estos datos de alarma están la clínica ya citada, la edad del paciente y la comprobación en la analítica de si hay una anemia hemolítica. Esta anemia se caracteriza por la destrucción de los glóbulos rojos, con un aumento de la enzima lactato deshidrogenasa (LDH) y de la bilirrubina directa. Además, los glóbulos rojos, al destruirse, adoptan la forma característica de esquistocitos, que puede ver el hematólogo en una muestra de sangre. Otros signos clave son una importante disminución del número de plaquetas, la presencia de hematuria en la orina, el desarrollo de hipertensión arterial severa y, en la analítica renal, aumento de las cifras de creatinina. También infecciones víricas activas, como la gripe A, sida o hepatitis pueden producir un cuadro de este tipo (o dispararlo), así como la COVID-19, que favorece los fenómenos de microangiopatía trombótica.
“Como se ha comentado, el paciente con un cuadro grave, o que debuta de forma importante y no se controla, puede tener trastornos del sistema nervioso central, como convulsiones y alteraciones del comportamiento. Todo esto obliga a sospechar del cuadro, aumentar el espectro diagnóstico y poner el tratamiento de manera precoz”, resume Macia.
Alteración inmunitaria
Un 40 % de los pacientes tiene una alteración genética de la vía alternativa del complemento, un mecanismo de defensa innato que activa procesos para destruir tanto los patógenos como las células dañadas por organismos patógenos. “Cuando hay una alteración de las proteínas que regulan el complemento, este se mantiene activado de manera constante, dañando tanto a las células afectadas por los patógenos como a las células sanas. Afecta, fundamentalmente, a los pequeños vasos que forman parte de los glomérulos del riñón. Por eso, se produce un fracaso del riñón, lo que conlleva que el paciente pueda llegar a necesitar, en unos pocos días, terapia renal sustitutiva”, resume Goicoechea, que también es nefróloga en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid.
Fármacos e infecciones son algunos de los posibles desencadenantes, así como la presencia de tumores y otras circunstancias como el trasplante
“Los pacientes, subraya Macia, tienen tanto un exceso como una falta de regulación de la función del complemento y, si no se detecta y sufre una infección o si se le trata con un fármaco que activa el complemento, la falta de control del proceso conlleva una agresión endotelial con destrucción de plaquetas y, con ello, todo el cuadro clínico del síndrome urémico hemolítico”.
El término atípico se usa cuando se sospecha una base genética o cuando se ha detectado. A día de hoy, hay alteraciones que ya se han detectado y que afectan a vías como el factor H, al factor I y a la proteína MCP. Pero hay otro espectro amplio de alteraciones leves y que por sí solas no son causantes de la enfermedad pero sí pueden hacerlo si coinciden con otras alteraciones de la vía del complemento.
Reto: detección precoz
En opinión de Macia, el primer reto es tener la capacidad de detección precoz de los brotes, que pueden pasar desapercibidos o confundirse con una anemia de otra causa o como parte de una infección. Otro reto es realizar un diagnóstico preciso y determinar el desencadenante del proceso y realizar el estudio genético, administrando así el tratamiento adecuado que permita evitar el progreso a enfermedad renal o incluso la muerte del paciente.
El inicio del tratamiento debe ser precoz, diferenciando si la microangiopatía trombótica es causada por un fármaco o una infección, actuando sobre la causa, si todavía está presente, y, posteriormente, actuando sobre todo el proceso que acaba dañando el endotelio. “Para ello, tenemos experiencia con eculizumab, que bloquea uno de los procesos que se producen como consecuencia de la alteración de la vía del complemento”, detalla Macia.
Además, existen nuevos fármacos que actúan a otros niveles del complemento y que han demostrado efectos beneficiosos en otras entidades. Todos estos avances han demostrado la participación del complemento en otras enfermedades.
El paciente con un cuadro grave puede tener trastornos del sistema nervioso central, como convulsiones y alteraciones del comportamiento
“Hasta hace unos años, no existía tratamiento. Los pacientes entraban en diálisis y, además, el síndrome podía recidivar, incluso con el trasplante renal. Ahora disponemos de este anticuerpo monoclonal que permite frenar la activación incontrolada del complemento y, por tanto, previene el desarrollo de este fracaso renal agudo y la entrada en diálisis”, afirma Goicoechea.
Vacuna pre-tratamiento
Para pautar el medicamento, debe demostrarse mediante estudio específico que existe una alteración genética y, en función de la mutación, podría administrarse de por vida. El paciente acude al hospital de día cada quince días, donde se le administra por vía intravenosa.
Como principal efecto secundario, el tratamiento puede asociarse con una mayor susceptibilidad a las infecciones por gérmenes encapsulados, como el meningococo y el neumococo, por lo que antes de comenzar con él, el paciente deberá ser vacunado frente a la Neisseria meningitidis o recibir profilaxis antibiótica. Macia subraya, por tanto, que resultan fundamentales tanto el diagnóstico precoz como el tratamiento precoz. “De hecho, he visto muchos casos en el hospital que requerían de diálisis y, gracias a este tratamiento, han podido salir de diálisis y han recuperado totalmente la función de los riñones”, recuerda.
El inicio del tratamiento debe ser precoz, sobre el desencadenante, y posteriormente, actuar sobre el proceso que daña al endotelio
Desde su punto de vista, el paso siguiente “es tratar de manera adecuada al paciente y detectar los brotes antes de que aparezcan. Y, en caso de que tenga daño renal y reciba diálisis, deben estudiarse los aspectos de riesgo de tener una alteración genética para que, en caso de recibir un trasplante, no reaparezca la enfermedad. Este aspecto resulta muy importante porque, a día de hoy, hay muchos pacientes en diálisis de los que no sabemos por qué se les dañó el riñón y se piensa que algunos podrían sufrir un síndrome urémico hemolítico que, en su momento, no se detectó. Y, una vez dañado el riñón, es difícil saberlo. Por eso, se propone hacer estudios genéticos en esa población”.
Varias investigaciones ya han demostrado que las embarazadas transfieren anticuerpos contra la COVID A los fetos, especialmente si la infección se produce al inicio del proceso de gestación. Ahora, un nuevo estudio publicado en JAMA, ha encontrado una fuerte secreción de anticuerpos IgA e IgG específicos del SARS-CoV-2 en la leche materna durante seis semanas después de la vacunación.
El 20 de diciembre de 2020, Israel inició un programa nacional de vacunación contra la COVID-19. Uno de los grupos prioritarios fue el de los trabajadores sanitarios, entre los que había una gran cantidad de mujeres que estaban lactando. A pesar de que el ensayo de la vacuna no incluyó a esta población y no se habían publicado otros datos de seguridad relacionados con la vacuna, se animó a las mujeres que amamantaban y que pertenecían a grupos de riesgo a recibir la vacuna.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades también han recomendado que se inmunice a las mujeres que amamantan de los grupos objetivo de la vacuna. Varios investigadores israelíes quisieron saber si la inmunización materna da como resultado la secreción de anticuerpos del SARS-CoV-2 en la leche materna y evaluaron cualquier evento adverso potencial entre las mujeres y sus bebés.
Así, realizaron un estudio de cohorte prospectivo de una muestra de conveniencia de mujeres que amamantan (ya sea de forma exclusiva o parcial) pertenecientes a grupos destinatarios de la vacuna que eligieron vacunarse. Las participantes fueron reclutadas por todo Israel entre el 23 de diciembre de 2020 y el 15 de enero de 2021, a través de anuncios y redes sociales. Todas ellas recibieron dos dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech con 21 días de diferencia.
Se recolectaron muestras de leche materna antes de la administración de la vacuna y luego una vez a la semana durante 6 semanas comenzando en la semana 2 después de la primera dosis. Se mantuvieron congeladas en espera de análisis.
En el momento de la inscripción, se recopiló información demográfica materna e infantil, seguida de cuestionarios semanales junto con la recolección de leche materna. El estudio fue aprobado por la Junta de Revisión Institucional del Centro Médico Shamir y contó con el consentimiento informado por escrito de las madres. En total, 84 mujeres completaron el estudio, que proporcionaron un total de 504 muestras de leche materna. Tenían de media de 34 años y los lactantes de 10,32 meses.
Los niveles de anticuerpos se elevaron dos semanas después de la primera dosis
Los niveles medios de anticuerpos IgA específicos anti-SARS-CoV-2 en la leche materna aumentaron rápidamente y se elevaron significativamente 2 semanas después de la primera dosis, cuando el 61,8 por ciento de las muestras dieron positivo, aumentando al 86,1 por ciento en la semana 4 (una semana después de la segunda vacuna). Los niveles medios permanecieron elevados durante la duración del seguimiento, y en la semana seis, el 65,7 por ciento de las muestras dieron positivo. Los anticuerpos IgG específicos anti-SARS-CoV-2 se mantuvieron bajos durante las primeras tres semanas, con un aumento en la semana cuatro, cuando el 91,7 por ciento de las muestras dieron positivo, aumentando al 97 por ciento en semanas cinco y seis.
Ninguna madre o bebé experimentó ningún evento adverso grave durante el período de estudio. Cuarenta y siete mujeres (55,9 por ciento) informaron un evento adverso relacionado con la vacuna después de la primera dosis de vacuna y 52 (61,9 por ciento) después de la segunda dosis, siendo el dolor local la queja más común.
Cuatro bebés desarrollaron fiebre durante el período de estudio 7, 12, 15 y 20 días después de la vacunación materna. Todos tenían síntomas de infección del tracto respiratorio superior que incluían tos y congestión, que se resolvieron sin tratamiento excepto un lactante que ingresó para evaluación de fiebre neonatal debido a su edad y fue tratado con antibióticos a la espera de los resultados del cultivo. No se informaron otros eventos adversos.
Con todo, los investigadores explican que el estudio, publicado en la revista JAMA, tiene limitaciones. Primero, no se realizaron ensayos funcionales. Sin embargo, estudios anteriores han mostrado capacidades neutralizantes de los mismos anticuerpos que se midieron para este trabajo. Y, en segundo lugar, no se realizaron pruebas de anticuerpos séricos ni PCR (reacción en cadena de polimerasa), lo que habría proporcionado correlaciones interesantes.
De acuerdo con los expertos, el tabaquismo ha representado siempre un factor de riesgo para las enfermedades respiratorias y en el caso de la COVID-19 no es una excepción.
Así, en el seno del II Congreso Nacional COVID-19, organizado en esta segunda edición por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), se presentó el viernes 16 de abril la mesa redonda del Comité Científico Tabaquismo y COVID-19, en la cual José Ignacio de Granda Orive, neumólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid; Raúl De Simón Gutiérrez, coordinador del Grupo de Tabaquismo de Semergen de Madrid, y la enfermera Paz Vaquero Lozano, coordinadora del Grupo de Tabaquismo de NeumoMadrid, expresarán sus puntos de vista y analizarán los riesgos que el tabaco implica ante el coronavirus.
De acuerdo con José Ignacio de Granda Orive, que participó con la ponencia “Consumo de cigarrillos y de cigarrillos electrónicos y COVID-19″, se sugiere que tanto fumar como vapear puede incrementar la expresión de ACE2 y también puede ser un factor de riesgo añadido para contraer infecciones, tanto víricas como bacterianas, como la tuberculosis. Además, asevera que “el tabaquismo actual o previo es un factor de riesgo para una peor evolución, una evolución más severa de la infección por COVID-19, y un COVID-19 más sintomático”.
Por su parte, Raúl de Simón Gutiérrez en su exposición, ‘La atención sanitaria a los fumadores durante la pandemia’ coincide con el Dr. De Granda en que fumar representa el riesgo añadido de tener un desenlace adverso por la COVID-19. No obstante, de Simón considera que la situación actual puede representar una oportunidad para intervenir en los pacientes fumadores, ya que como comentó, “el actual es un momento ideal para su abordaje aprovechando la mayor concienciación y preocupación de la población ante el riesgo de enfermar por COVID-19”. Además, para este especialista el uso de las nuevas tecnologías, como la mensajería móvil o los recursos web son herramientas idóneas para dar soporte a los fumadores, sin olvidar que es fundamental el abordaje multicomponente, con ayuda psicológica y farmacológica.
En el cierre de la sesión, la enfermera Paz Vaquero intervino con la exposición ‘Protocolo asistencial y manejo de exploraciones al grupo de fumadores durante la pandemia‘, en la que subraya la importancia de las actividades que deben realizar las Unidades de Tabaquismo (UT) tanto en el campo docente, como el de la investigación, el representativo y el asistencial. También remarca que “la Actividad Asistencial comprende la prestación de asistencia sanitaria para ayudar a dejar de fumar y debe hacerse a aquellos fumadores que hayan sido remitidos cumpliendo los criterios de derivación establecidos. En este nivel, la asistencia puede ser proporcionada en tres tipos de formato: individual, grupal y telefónica”.
Además, insiste en que las pruebas para los fumadores como la espirometría y la cooximetría deben de hacerse solo si se disponen de los equipos de protección individual necesarios y de acuerdo con las recomendaciones de Separ.
Científicos de la Universidad católica de Lovaina (Bélgica) han descubierto que la integrina-beta 1 es una de las múltiples llaves que esconden las células y que utiliza el coronavirus para introducirse y propagarse por el cuerpo humano.
Para atravesar la membrana plasmática que recubre las células, el coronavirus utiliza las proteínas presentes en las células como “cerraduras” que logran abrir para introducirse, reproducirse e infectar al resto, comenzado así el proceso de infección vírica.
“La unión a la integrina beta-1 promueve la entrada del virus en la célula. Una vez dentro, la célula sirve de fábrica para construir nuevos virus y luego esos virus pueden propagarse para infectar otras células u otros individuos”, explica David Alsteens, profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología Biomolecular de la Universidad de Lovaina y líder de la investigación.
Para llegar a esta conclusión, los científicos emplearon la técnica microscopía de fuerza atómica, que consiste en fijar un solo virus en el extremo de una caña de pescar y lanzarlo sobre la superficie de células vivas y posteriormente ejercer una fuerza para separar el virus de la superficie en caso de que se adhiera, comenta el experto. Así, los científicos observaron que la integrina beta-1 funcionaba de receptor e interactuaba con el virus.
Desarrollo de nuevos tratamientos
Ahora el hallazgo, descubierto tras años de investigación abre la puerta al desarrollo de tratamientos que impidan que esta “cerradura” sea activada por el virus.
“Cada descubrimiento de una nueva llave abre nuevas posibilidades para contrarrestar el virus, por ejemplo, intentando bloquear esta nueva puerta y ver que moléculas pueden bloquearla”, detalla Alsteens.
Queda, por tanto, ver las infinitas posibilidades de este descubrimiento que podría incluso ayudar a lograr tratamientos más precisos contra el cáncer, en concreto, las conocidas como terapias con virus oncolíticos.
Estos tratamientos consisten en la introducción de un virus genéticamente modificado directamente en el tumor del paciente, infectando las células cancerosas y dejando ilesas las sanas. En estos casos, la integrina-beta 1 serviría para facilitar la introducción de estos combatientes.
“Al descubrir una nueva puerta de entrada, en lugar de bloquear la entrada del virus, en este caso concreto, podríamos buscar adyuvantes que potencien la entrada del virus”, sostiene este profesor.
El mayor estudio sobre autopsias cerebrales de víctimas de COVID revela que el SARS-CoV-2 no infecta directamente a las células cerebrales.
El coronavirus SARS-CoV-2 probablemente no infecta directamente el cerebro, pero puede causar un daño neurológico significativo, según un nuevo estudio de neuropatólogos, neurólogos y neurorradiólogos del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia.
“Ha habido un debate considerable sobre si este virus infecta el cerebro, pero no pudimos encontrar ningún signo de virus dentro de las células cerebrales de más de 40 pacientes con la COVID-19″, dice James Goldman, profesor de Patología y Biología Celular, quien dirigió el estudio.
“Al mismo tiempo, observamos muchos cambios patológicos en estos cerebros, lo que podría explicar por qué los pacientes gravemente enfermos experimentan confusión y delirio y otros efectos neurológicos graves, y por qué aquellos con casos leves pueden experimentar niebla mental durante semanas y meses”.
El estudio, publicado en la revista Brain, parte del análisis de autopsias cerebrales de víctimas de la COVID-19 más amplio y detallado que se conoce hasta la fecha.
Sugiere que los cambios neurológicos que se observan a menudo en estos pacientes pueden ser el resultado de una inflamación provocada por el virus en otras partes del cuerpo o en los vasos sanguíneos del cerebro.
Ningún virus en las células cerebrales
El estudio examinó los cerebros de 41 pacientes con la COVID-19 que no sobrevivieron a la enfermedad durante su hospitalización. Los pacientes tenían edades comprendidas entre los 38 y los 97 años; aproximadamente la mitad habían sido intubados y todos tenían daño pulmonar causado por el virus. Muchos eran latinos.
La estancia hospitalaria de estos fallecidos se movía en un rango amplio: algunos murieron poco después de llegar a Urgencias, mientras que otros permanecieron en el hospital durante meses. Todos tenían extensas investigaciones clínicas y de laboratorio, y algunos tenían RM y TC del cerebro.
Para detectar cualquier virus en las neuronas y células gliales del cerebro, los investigadores utilizaron múltiples métodos, incluida la hibridación in situ de ARN, que puede detectar ARN viral dentro de células intactas; anticuerpos que pueden detectar proteínas virales dentro de las células; y RT-PCR, con la que se detecta ARN viral.
A pesar de su intensa búsqueda, los investigadores no encontraron evidencia del virus en las células cerebrales de los pacientes.
“Hemos analizado más cerebros que otros estudios y hemos utilizado más técnicas para buscar el virus. La conclusión es que no encontramos evidencia de ARN viral o proteína en las células cerebrales”, dice Goldman. “Aunque hay algunos artículos que afirman haber encontrado virus en neuronas o glía, creemos que son el resultado de la contaminación, y cualquier virus en el cerebro está contenido dentro de los vasos sanguíneos del cerebro”.
“Si hay algún virus presente en el tejido cerebral, tiene que estar en cantidades muy pequeñas y no se correlaciona con la distribución o abundancia de hallazgos neuropatológicos”, explican los autores del trabajo.
Las pruebas se realizaron en más de dos docenas de regiones del cerebro, incluido el bulbo olfatorio, que se buscó porque algunos informes han especulado que el coronavirus puede viajar desde la cavidad nasal al cerebro a través del nervio olfatorio. “Incluso allí, no encontramos ninguna proteína viral o ARN”, dice Goldman, “aunque encontramos ARN viral y proteína en la mucosa nasal de los pacientes y en la mucosa olfativa en la parte alta de la cavidad nasal”.
Goldman afirma que se necesita más investigación para comprender las razones por las que algunos pacientes tras superar la COVID-19 continúan experimentando síntomas.
Los investigadores ahora están examinando autopsias de pacientes que murieron varios meses después de recuperarse de la enfermedad para obtener más información.
También están estudiando los cerebros de pacientes que estaban críticamente enfermos con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) antes de la pandemia del coronavirus para ver qué parte de la patología cerebral de la COVID-19 es el resultado de la enfermedad pulmonar grave.
Los nuevos tratamientos han mejorado la vida los pacientes con hemofilia que, según los últimos datos afecta en España a unas 2 500 personas.
La hemofilia es una enfermedad, usualmente, de nacimiento. El paciente tiene poca cantidad (o no produce) factores de la coagulación, de una proteína: en la hemofilia A, el factor VIII, y el IX en la hemofilia B.
No existe un registro de pacientes en España, y la última actualización, realizada en 2020, estableció que el número ronda los 2 500. Pero debe observarse que únicamente están contabilizados los pacientes moderados y graves.
“Los pacientes leves se escapan al diagnóstico, pero no los graves: la sintomatología hemorrágica se presenta en el 90 % de los pacientes en el primer año de vida”, indica María Teresa Álvarez, jefe de la sección de Hemostasia del Hospital Universitario La Paz, de Madrid.
“El tratamiento ha ido evolucionando; inicialmente se trataba con transfusiones de sangre. En los años 80, se empezó a poder administrar el factor preciso a cada paciente, bien cuando estaba sangrando, para frenar así la hemorragia, o para prevenir las hemorragias, administrando varias veces el factor en vena, en un proceso que aprendían desde niños”, recuerda.
Los avances destacados en el tratamiento empezaron “hace unos siete años y los resultados se ven ahora: en los últimos dos años han aparecido nuevos tratamientos para el día a día de los pacientes”. Y, en su opinión, esta tendencia va a seguir.
Desarrollos relevantes
El primer tratamiento relevante fue para la hemofilia B, permitiendo que el paciente pasara de inyectarse dos veces por semana a hacerlo cada 10 días e, incluso, cada 21 días. En la hemofilia A, también han mejorado los tratamientos, alargando la vida media, pasando de inyecciones cada 24-48 horas a dos veces por semana.
En los últimos dos años se han desarrollado nuevos productos que no son factores de la coagulación “pero hacen las veces de estos factores” como emicizumab, para la hemofilia A. “En vez de ser intravenoso, es subcutáneo, por lo que es menos traumático para el paciente. La administración es semanal, pero hay ensayos clínicos para probar su administración cada 15 días e, incluso, cada mes, lo que permite cambiar la perspectiva y la vida del paciente”, destaca Álvarez.
La primera terapia relevante fue para la hemofilia B, permitiendo que el paciente pase de inyectarse 2 veces por semana a hacerlo cada 10 días.
Estos fármacos se recogen mensualmente en la farmacia hospitalaria, pero se entrena al paciente en el hospital para que, lo auto administre. De manera cada vez más frecuente, y sobre todo a raíz de la pandemia, se acerca el fármaco al domicilio del paciente.
También se están desarrollando tratamientos subcutáneos no sustitutivos para la hemofilia B, que Álvarez estima que estarán disponibles en un plazo de unos dos años. “Pero la innovación más llamativa es la terapia génica en hemofilia, que será una muy buena opción si realmente llega a implementarse: al ser una enfermedad monogénica, es relativamente fácil administrarla y que sea eficaz. Su comercialización debería estar próxima, porque los ensayos en fase III de algunos de los productos están prácticamente terminados y hay numerosos ensayos en fase I y fase II que mejoran los resultados iniciales”, subraya.
La terapia génica en hemofilia consiste en utilizar un virus adenoasociado para que sirva de transportador del gen sano del factor VIII o del factor IX que se quiere introducir dentro del paciente. El virus es inoculado al paciente por vía intravenosa en una inyección única y tiene una especial apetencia por el hígado, que es donde se producen el factor VIII y el factor IX.
“Por decirlo de alguna manera, infectan a las células del hígado e introducen el gen del factor VIII y el factor IX dentro de las células del hígado, que empieza a producir uno u otro factor. Estamos en etapas iniciales y, de momento, se aplica en pacientes mayores de 18 años”, resume.
Pero la terapia génica puede presentar tres grandes problemas. La principal complicación es que si el paciente ha tenido previamente contacto con alguno de los virus que se usan como transportadores puede haber desarrollado anticuerpos y su sistema inmune lo combatirá. En este caso, el paciente no podría ser candidato a recibirla.
Otro aspecto a mejorar es que puede producirse una inflamación del hígado, que se trata con corticoides. “En principio, no suele dar problemas y el tratamiento con corticoides puede suspenderse en unas semanas”, aclara.
En tercer lugar, el gen del factor VIII y el factor IX que se introduce puede formar un episoma. Es decir, se puede ir adaptando según va funcionando y en ese caso no se introduce directamente en el ADN de las células del hepatocito, perdiendo así la capacidad para producir el factor.
“En resumen, la terapia génica es eficaz en la hemofilia A durante un plazo de 4-5 años, mientras que en la hemofilia B puede ser efectiva hasta 7-8 años, pero va perdiendo eficacia a lo largo del tiempo. Por tanto, hay que mejorar para que la respuesta sea mucho más duradera y frente a las toxicidades -intentando reducir la afectación hepática- y encontrar nuevos vectores que sean adenovirus menos comunes, logrando que menos pacientes rechacen la terapia”, concluye Álvarez.
Calidad de vida
Eva Mingot, hematóloga facultativa del Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla, confirma que “se ha avanzado muchísimo en los últimos años” tanto en nuevas estrategias terapéuticas como en nuevos objetivos. Como recuerda esta especialista, la Federación Mundial de Hemofilia ha actualizado recientemente las guías y establece que el paciente con hemofilia debería alcanzar una calidad de vida similar a la de la población general.
Lograr una calidad de vida similar a la población general se puede intentar con nuevos productos de vida media extendida
“Este objetivo es un antes y un después. Y se puede conseguir, o se puede intentar conseguir, con los nuevos tratamientos que han surgido para estos pacientes: desde productos con una vida media extendida mayor protección o con productos que generan trombina y permiten restaurar la hemostasia sin necesidad de administrar el factor carente. Son los Non-Factor Replacement Therapy y ofrecen una alta protección que permiten que el paciente se incorpore a su vida laboral o escolar, pueda aumentar su actividad física o mejorar su adherencia al tratamiento”, destaca Mingot.
Existen otros productos en desarrollo a destacar, como los destinados a pacientes con hemofilia B con inhibidor, que antes no tenían una alternativa terapéutica.
En cuanto a la terapia génica, Mingot pronostica que, a largo plazo, propiciará la curación de la enfermedad. “Los grandes avances han sido de dos tipos: por un lado, modificaciones para aumentar la vida media, y así mejorar las características de farmacocinética, logrando más protección para los pacientes, y con menos infusiones. Y, en segundo lugar, la administración subcutánea ha permitido que el tratamiento sea mucho más cómodo, aumentando la adherencia y mejorando la calidad de vida”, expone.
Los pacientes con hemofilia no tienen un mayor riesgo de infectarse por la COVID-19, ni la enfermedad tiene un peor curso en ellos
Los pacientes con hemofilia no tienen un riesgo mayor de infectarse por la COVID ni la enfermedad tiene un peor curso en ellos. “De momento, no son un grupo de riesgo ni por tener hemofilia ni por tener VIH, como sucede en algunos de ellos. Sí saltó la alarma cuando se publicó que no se podía poner la vacuna de la COVID tanto a pacientes con coagulopatías congénitas como en los que son adquiridas, que son aquellas causadas por la toma de anticoagulantes por tener patología cardiaca o neurológica”, recuerda Álvarez. El motivo es que las vacunas contra la COVID se administran por vía intramuscular y en los pacientes con hemofilia, en teoría, no puede utilizarse esa vía por el mayor riesgo de sangrado respecto a la población general. Pero, como indica Álvarez, en los pacientes con hemofilia que son profesionales sanitarios o que pertenecen a algún grupo de riesgo ya se está administrando la vacunación “y no hay ningún problema. Nosotros restauramos la hemostasia para ese momento, y la vacuna se administra por vía intramuscular que es como deben administrarse las de ARN mensajero”.
La hiperoxaluria primaria es una enfermedad ultra-rara, de origen genético, potencialmente mortal y para la que apenas existen opciones terapéuticas. Esta enfermedad afecta a entre una y tres personas por millón de habitantes en España, y tiene en Canarias su mayor foco de prevalencia.
La hiperoxaluria primaria es una enfermedad hereditaria muy minoritaria causada por una producción excesiva de oxalato, producto de desecho de nuestro propio cuerpo.
Esta producción excesiva causa el depósito de cristales de oxalato de calcio en los riñones y las vías urinarias y deriva en la formación de cálculos renales recurrentes, nefrocalcinosis o acumulación de calcio en los riñones y, en última instancia, en enfermedad renal crónica.
Si se presenta enfermedad renal crónica, se produce una imposibilidad de eliminar este exceso de oxalato por vía urinaria provocando además su depósito y cristalización en otras partes del organismo como huesos, ojos, piel y corazón, por lo que la hiperoxaluria primaria tipo 1 se considera potencialmente mortal.
El doctor Vicen Torregrosa, nefrólogo del Hospital Clínic de Barcelona, destaca que el gran problema de esta enfermedad reside en que “las opciones de tratamiento actuales son muy escasas, ya que hasta ahora no existen fármacos comercializados en España para esta enfermedad”. “La terapia empleada más comúnmente para paliar los síntomas son la vitamina B6, a la que responden una pequeña parte de los pacientes, la hemodiálisis intensiva o el trasplante combinado de hígado y riñón, un procedimiento con alta morbilidad que también se ve limitado por la disponibilidad de los órganos”, añade.
La hiperoxaluria primaria tipo 1 se transmite de padres a hijos como consecuencia de una mutación en el gen AGTX, responsable de metabolizar el glioxilato. Es una enfermedad autosómica recesiva por lo que cada uno de los hijos de padres portadores de la misma mutación génica tiene un 25 % de probabilidad de heredar la mutación de ambos progenitores y padecer la enfermedad.
La prevalencia de esta afección es tan baja que está considerada una enfermedad ultra-rara. “Se estima que afecta de 1 a 3 casos por millón de habitantes y la incidencia se sitúa en torno a tres o cuatro nuevos casos por año en España”, comenta el doctor Torregrosa. Como ocurre en otras enfermedades minoritarias como la amiloidosis hereditaria por transtiretina, la mayoría de afectados se concentran en áreas geográficas muy concretas. En el caso de la hiperoxaluria primaria tipo 1, la mayor población de pacientes de España reside en Canarias.
Los síntomas de la enfermedad dependen de la severidad en la que se presente, pero los más frecuentes suelen ser litiasis renales, cólicos con cálculos, calcificaciones de riñón e insuficiencia renal crónica.
Uno de los problemas más frecuentes en las enfermedades raras y ultra-raras es el retraso en el diagnóstico. Sin embargo, en el caso concreto de la hiperoxaluria primaria tipo 1, esta demora es menos común. A juicio de este especialista, “la razón está en que en otras enfermedades minoritarias los síntomas son más inespecíficos y menos evidentes. En hiperoxaluria, es frecuente que cuando un pediatra observa en un niño litiasis de repetición suela pensar en esta posibilidad. El problema viene cuando la enfermedad se manifiesta de forma más leve y pasa inadvertida hasta la edad adulta”.
Siendo el retraso diagnóstico un problema no tan frecuente para esta enfermedad, sí lo es la falta de tratamientos. “Hasta la fecha, las pautas terapéuticas que deben seguir los afectados son la reducción de la ingesta de algunos alimentos como frutas y verduras ricas en oxalatos, alcalinizar la orina o la ingesta de vitamina B6”, asegura este especialista. Con todo, es frecuente que los pacientes acaben generando una insuficiencia renal crónica para la que, de momento, no existe más alternativa que el doble trasplante renal y hepático.
El pronóstico de los pacientes con hiperoxaluria primaria no es bueno. Los oxalatos que no se eliminan por vía urinaria tienden a depositarse en los huesos, generando alteraciones del crecimiento, en los ojos, con problemas de visión y en las arterias y vasos del corazón, lo que da lugar a enfermedades cardiovasculares.
Una representante de la asociación de pacientes con hiperoxaluria primaria tipo 1, trasplantada de hígado y riñón, relata: “Empecé desde pequeña, desde los 3 años, con infecciones de orina de repetición y, a los 13 años, con dolores muy fuertes, pero los especialistas no encontraban nada hasta que un urólogo detectó un cálculo renal que dio la voz de alarma”.
Comenzaron así sucesivas litotricias en ambos riñones, diferentes intervenciones y hasta un ingreso en la unidad de cuidados intensivos. Finalmente, recibió la indicación para someterse a un doble trasplante de hígado y riñón. Tenía entonces 35 años y ya había entrado en insuficiencia renal. “Tengo que dar las gracias por estar viva, pero la enfermedad te deja muy tocada. Tengo un 68 % de discapacidad y necesito tratamiento psiquiátrico para la ansiedad. Estoy también en tratamiento con inmunosupresión y corticoides de por vida. La gran pena que tengo es que no me hayan diagnosticado antes”, apunta.
El testimonio de una madre representante de pacientes con hiperoxaluria primaria tipo 1 y cuyo hijo padece la enfermedad relata que a los tres meses de nacer “El médico decidió hacer una ecografía y vieron los riñones llenos de piedras”. Unas pruebas genéticas confirmaron el diagnóstico.
“La carga sanitaria, económica y social de la enfermedad es alta. No hay año en el que no tenga que ser ingresada dos o tres veces por crisis e incluso cuando no tiene crisis tiene dolor. “El dolor es peor que el de un parto. Cuando tiene un cólico y la piedra baja es como si un cuchillo cortara la carne y, cuando no baja, el dolor es tan fuerte que su cuerpo se desconecta y parece que se desmaya”, comenta otra madre representante de pacientes y cuya hija sufre la enfermedad. “Puede hacer una vida relativamente normal si no tiene crisis, pero se ha pasado semanas sin ir a la escuela. El simple hecho de ir a casa de una amiga es problemático porque tienen que estar pendiente de todo”, añade.
“El trasplante es siempre el último recurso. Nosotros confiamos en la investigación. Estamos ahora mismo en uno de los mejores momentos para que se investigue y se llegue a una solución”, concluye su madre.
Acerca de Alnylam Pharmaceuticals
Alnylam (Nasdaq: ALNY) lidera la traslación del ARN de interferencia (ARNi) a una nueva clase de medicamentos innovadores con el potencial de transformar las vidas de las personas con enfermedades raras genéticas, cardiometabólicas y hepatoinfecciosas. Basados en la ciencia galardonada con el Premio Nobel, los productos terapéuticos de ARNi representan una potente estrategia clínicamente validada para el tratamiento de una amplia variedad de enfermedades graves y debilitantes.
Fundada en 2002, Alnylam trabaja con una clara visión de convertir la posibilidad científica en realidad, con una sólida plataforma de desarrollo y una profunda cartera de fármacos en investigación.
La compañía continúa trabajando para construir una empresa biofarmacéutica con múltiples productos en fase de comercialización basados en la tecnología del ARNi para abordar las necesidades de pacientes con opciones de tratamiento limitadas o inadecuadas. Alnylam emplea más de 1 500 personas en Estados Unidos y Europa y tiene su sede central en Cambridge, MA. Para más información visite www.alnylam.com
Desde la Asociación Española de Pediatría señalan que los efectos secundarios están siendo menores que en los adultos y que es la única vía para cortar la transmisión.
La Asociación Española de Pediatría (AEP), ve claro que niños y adolescentes tendrán que vacunarse contra la COVID-19. Con unas tasas de vacunación en población adulta muy por debajo de lo que sería deseable, y hasta que no se publiquen los resultados de los ensayos clínicos en población pediátrica, es un escenario que todavía se vislumbra lejano.
Sin embargo, antes de que finalice el año, la presidenta de la AEP, María José Mellado, ve factible que se pueda inmunizar al conjunto de la población española desde los seis meses de edad.
La presidenta de los pediatras ha participado este martes junto con el coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, Francisco Álvarez, en la presentación de la campaña divulgativa Las vacunas cumplen, con la que la asociación quiere reforzar la confianza en la eficacia y la seguridad de la vacunación infantil. La AEP considera que ahora que debido a la crisis sanitaria las vacunas están en boca de todos, es un buen momento para recordar la importancia de esta vía para mantener a la población infantil protegida frente a las enfermedades infecciosas. Las vacunas del calendario han permitido erradicar enfermedades como la viruela o la polio, y mantener a raya otras como el sarampión o la varicela.
Datos en menores
Debido a la pandemia, es de esperar que en unos meses los menores reciban también un pinchazo más que les proteja el coronavirus. Las cuatro vacunas autorizadas por la Comisión Europea (las de Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZeneca y Janssen) han comenzado los estudios en población pediátrica, en una primera fase en adolescentes. De momento, Pfizer y BioNTech informaban hace unos días de que su vacuna Comirnaty ha demostrado un 100 % de eficacia y un buen perfil de seguridad en 2 260 adolescentes de 12 a 15 años de edad.
Los pediatras han destacado que además de su alta eficacia, la vacunación contra la COVID-19 en esta población parece que apenas genera efectos secundarios. Mellado, que es jefa de Servicio de Pediatría del Hospital la Paz de Madrid, ha explicado que en su centro están confirmando con la vacuna de Janssen en adolescentes el buen perfil de tolerabilidad demostrado con Cominarty. La Paz está conduciendo un ensayo con la vacuna de Janssen en el que participan menores de entre 12 y 17 años. “Los chicos no tienen dolor de cabeza ni malestar ni nada, y si nos referimos a lo que ha publicado Pfizer con su vacuna, la tolerancia es excelente”.
Aunque algunos estudios en niños pequeños ya han comenzado, en el caso de La Paz con la vacuna de Janssen planean iniciar la investigación en población de entre seis meses y 12 años a partir del verano. “Sin lugar a dudas habrá que vacunar a los niños, porque se infectan y transmiten la enfermedad, aunque en la clínica sea menos grave”, ha insistido la presidenta de la AEP. “El futuro es que toda la población se vacune, me imagino a lo largo del año cuando acaben los ensayos clínicos que demuestren que es eficaz”. Álvarez ha corroborado su posicionamiento: “Hay que vacunar a los niños porque no queda más remedio. Una vez la población adulta esté vacunada, será la población susceptible que quede, que permitirá que el virus siga circulando, por lo que habrá que vacunar una vez estén los datos recogidos en las fichas técnicas”.
Desinformación y responsabilidad
Los pediatras han lamentado que las vacunas en general sea uno los temas favoritos de los conspiranoicos. En 2019 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la desconfianza en la seguridad y efectividad de la vacunación una de las principales amenazas a la salud global. Mellado ha señalado que muchas veces los contenidos engañosos aparecen mejor posicionados en los buscadores que las webs de la OMS o la propia AEP, y que casi nadie escapa de la exposición a los bulos y las fake news. Y precisamente en España, según Mellado, el problema no es tanto los antivacunas, “que no son muchos”, sino las personas que tienen un miedo injustificado a las vacunas.
Uno de los objetivos de la campaña Las vacunas cumplen es combatir la desinformación. Otro, “hacer un llamamiento a la responsabilidad individual y colectiva; si las vacunas cumplen su misión tenemos que cumplir la nuestra, que es vacunarnos”. Un mensaje con el que la presidenta de la AEP se ha dirigido tanto a la población general como a los profesionales sanitarios.
Calendario vacunal
En el caso del calendario de vacunación infantil, Álvarez ha recordado que durante la primera ola se observó un retroceso en las tasas de cobertura debido al miedo de los padres a acudir a los centros sanitarios y a la saturación de la atención primaria. “Durante el verano los pediatras y las enfermeras trabajaron muy duro para recuperar estas coberturas que ahora están en los mismos niveles de 2019, tanto en los primeros años de los niños, como en la edad escolar y adolescente”.
Por otro lado, la pandemia ha supuesto un freno a la reivindicación de los pediatras de incluir más vacunas en el calendario infantil financiado. Una es la del VPH (vacuna contra el virus del papiloma humano) para varones. Aunque el cáncer asociado al virus del papiloma virus afecta tres veces más a las mujeres, Álvarez ha alertado que su incidencia está creciendo más entre el sexo masculino. Otra vacuna que entiende “que habrá que introducir en el calendario en no mucho tiempo” es la del rotavirus en lactantes. En primer lugar, porque “ya ha demostrado que es costo-efectiva” y además, porque este virus “está relacionado con otras enfermedades importantes como la diabetes y la enfermedad celiaca”.
Una mayor alergia a alimentos y consumo de medicamentos, secundarios a la longevidad, posibles causas del incremento de esa grave reacción.
La anafilaxia es una reacción alérgica grave cuyos síntomas y signos aparecen de forma rápida, en cuestión de minutos, por lo que es vital identificar esas señales, conocer claramente el protocolo de actuación y proceder de forma rápida para garantizar la supervivencia. En España, incidencia de anafilaxia oscila entre los 50 y los 112 episodios por cada 100 000 personas al año. Es más frecuente en edad pediátrica y adultos jóvenes, pero puede ocurrir a cualquier edad.
En el 80 % de los casos, afecta a la piel, pero también son manifestaciones típicas las que afectan al aparato respiratorio o al sistema circulatorio. Aunque varían con la edad, las causas más frecuentes de anafilaxia son los medicamentos (31-62 %), los alimentos (23-34 %); y, en menor medida, las picaduras de insectos (8-14 %).
Pero, ¿qué caracteriza a este fenómeno para no ser confundido con otro tipo de reacción? Según señala Victoria Cardona, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona, una anafilaxia es una reacción alérgica generalizada, que se instaura de forma rápida y que puede progresar en su gravedad, incluso hasta amenazar la vida del paciente y se ven afectados diversos sistemas del organismo.
Múltiples manifestaciones
“Típicamente se presentan síntomas cutáneos, siendo los más típicos el picor (que frecuentemente se inicia en las palmas de las manos y las plantas de los pies), enrojecimiento o urticaria, que se suele generalizar. No obstante, en una proporción de alrededor del 15 al 20 % de las anafilaxias aparecen sin afectación de la piel. Además, se pueden presentar síntomas respiratorios, cardiovasculares o digestivos. Los respiratorios pueden iniciarse con congestión nasal, estornudos o picor en los ojos, si bien los más preocupantes son la hinchazón de la vía aérea, dificultando el paso de aire, o el broncoespasmo, con disminución del calibre de los bronquios, de forma similar a una crisis de asma, que puede conducir al ahogo. A nivel cardiovascular, puede dar lugar a palpitaciones, alteración del ritmo cardíaco, o caída de la tensión arterial, que puede desencadenar mareo o pérdida de conocimiento. Cuando afecta al aparato digestivo suele producir náuseas, vómitos, dolor abdominal intenso o diarreas”, indica la especialista que ha participado en una sesión formativa sobre anafilaxia.
Aunque depende de la edad del paciente, en nuestro país, en niños, los alimentos son la causa más frecuente, destacando la leche y el huevo en la primera infancia; en niños mayores lo son el pescado y los frutos secos. En pacientes adultos, la primera causa de anafilaxia son los medicamentos, y entre ellos destacan las penicilinas. En tercer lugar, ya a cierta distancia, se sitúan las picaduras de abejas y avispas, señala la alergóloga.
Uno de los hechos que más preocupa a los profesionales es que un fenómeno que hace años no era demasiado frecuente, ha aumentado su incidencia en la última década, lo que se “debe al incremento de la alergia a alimentos y, probablemente, al aumento del uso de fármacos, secundaria a la mayor longevidad”, considera Cardona, quien subraya que de ahí la importancia de que se refuerce el aprendizaje de este cuadro, sobre todo, en personas que ya han experimentado anteriormente algún episodio anafiláctico.
Historia clínica y pruebas específicas
De esta forma, y después de un evento de anafilaxia, lo más importante es que el paciente sea evaluado por un especialista en alergia, para realizar una buena historia clínica. “En la mayoría de casos, con lo que nos cuenta el paciente, podemos sospechar la posible causa de la anafilaxia. Entonces, se debe confirmar la alergia a dicha sustancia. Esto se realiza mediante pruebas cutáneas de alergia o mediante análisis de sangre”.
En algunos casos, después de estas pruebas aún no queda claro cuál ha sido la causa. Entonces puede ser necesario realizar unas pruebas de exposición que “consisten en volver a poner en contacto al paciente con la posible causa, evidentemente con todas las precauciones necesarias y dependiendo de la gravedad de la reacción que ha ocurrido previamente. Se realiza en el hospital, controlando todos los síntomas del paciente, así como sus constantes vitales, y administrando de forma progresiva las dosis del alérgeno para confirmar si lo tolera o no”.
Una buena historia clínica puede detectar la causa, pero en otros casos, es necesario recurrir a pruebas cutáneas de alergia o de exposición a alergenos
Además, los profesionales aplican medidas específicas para evitar o minimizar el riesgo de aparición de un nuevo episodio de anafilaxia que consisten en evitar el alérgeno causante o modificar la respuesta del sistema inmunitario para que lo toleren. “Así, en el caso de alimentos o medicamentos, el alergólogo le indicará al paciente cuáles debe evitar, incluyendo aquellos que pueden provocar reacciones cruzadas, ya que se parecen mucho al alérgeno culpable. Para inducir la tolerancia se utilizan las vacunas, la inmunoterapia. Por ejemplo, en el caso de alergia a picaduras de abejas o avispas, que no son fácilmente evitables, se aplica este tratamiento”.
Ahondar en su origen
Los profesionales consideran que es necesario ahondar con mayor precisión en qué mecanismos intervienen en su origen. En la actualidad existen múltiples líneas de investigación, algunas de las cuales se centran “en el modo de activación de las células responsables de la reacción, para poder definir posibles estrategias de tratamiento o de prevención. Otras persiguen identificar pruebas diagnósticas rápidas y fiables para poder diagnosticar las reacciones anafilácticas en el momento en que se producen. También destacan las que investigan posibles tratamientos ‘preventivos’, que bloqueen una posible reacción, como los anticuerpos anti-IgE, como el omalizumab, o moléculas anti-receptores celulares de activación”.
La mayoría de los pacientes con reacciones anafilácticas se recuperan completamente tras el tratamiento. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje en el que la evolución es rápida y grave, pudiendo comprometer la vida. Es por esto por lo que se considera necesaria una actuación rápida y enérgica para tratarla. Para ello, “la adrenalina el mejor tratamiento, ya que actúa de forma casi inmediata”, señala Cardona, quien insiste que, aunque la mortalidad por anafilaxia es baja, “debemos trabajar para que sea cero”.
Explica así que todas las sociedades científicas recomiendan usarla de forma precoz en caso de una reacción anafiláctica. Para facilitar que pueda iniciar el tratamiento el propio paciente o sus cuidadores, se han diseñado los autoinyectores, “dispositivos de fácil manejo por parte de personas que no sean profesionales sanitarios, minimizando la posibilidad de error. Llevan una dosis fija de adrenalina, que debe ser la adecuada para el peso del paciente. Son infinitamente superiores en facilidad y seguridad respecto a otros sistemas como pueden ser un vial con una jeringa o incluso la jeringa precargada. Por lo tanto, no deben ser sustituidos por otros dispositivos, ya que esto incrementa el riesgo para el paciente en caso de reacción”.
Los autoinyectores de adrenalina no deben ser sustituidos por otros dispositivos, ya que esto puede incrementar el riesgo para el paciente en caso de reacción
Su prescripción parece clave en todos los que hayan presentado anafilaxias previas o pacientes con alergia a alimentos y asma moderado o severo asociado. También puede considerarse en casos de pacientes con reacciones alérgicas sistémicas previas leves o moderadas, especialmente si viven lejos de un centro sanitario o en viajes prolongados fuera del país.
En estos momentos, y según la alergóloga, se están estudiando otras formas de administración de la adrenalina, “para evitar tener que inyectar el fármaco. Entre ellas destacan la inhalación intranasal y la vía sublingual, pero aún no están disponibles en el mercado”.
El presidente de Bolivia, Luis Arce, llamó a sus homólogos de Iberoamérica a repensar las relaciones internacionales en un contexto marcado por los efectos de la pandemia de la COVID-19.
Durante su intervención en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, se llevó a cabo en la ciudad de Andorra la Vieja, Andorra, los días 20 y 21 de abril de 202, el mandatario destacó la preocupación de su país por la distribución desigual de las vacunas existentes para combatir la pandemia, y recordó que son acaparadas por los países ricos.
Señaló que las naciones del llamado Primer Mundo tiene la mitad de las vacunas producidas y solo representan el 16 por ciento de la población mundial, de ahí que un centenar de países no haya vacunado a uno solo de sus ciudadanos, acotó.
Llamó la atención sobre ese fenómeno reconocido por instancias internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU), y advirtió que es necesario reformar los mecanismos de distribución de esos medicamentos.
El acceso, insistió, “deber ser visto como un derecho humano”, y llamó a instituir cambios en el derecho a la propiedad intelectual para así evitar que las grandes transnacionales y farmacéuticas puedan lucrar en tiempos de pandemia.
Arce también llamó la atención sobre otras necesidades que deben contemplar las relaciones internacionales en el contexto de la pandemia, como el alivio de las deudas por parte de organismos financieros internacionales.
Recordó que Bolivia impulsó una campaña mediante la ONU para que los países en desarrollo fueran beneficiados de esa manera y así poder hacer frente a la crisis económica global causada por la pandemia.
De ahí que insistió una vez más en la importancia del multilateralismo para hacer frente a los retos actuales.
En otro momento el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia pasó revista a la situación de su país durante el último año y medio, marcado por la gestión de un Gobierno resultante de un golpe de Estado, y la posterior recuperación de la democracia en las urnas.
Arce hizo referencia a los lamentables índices de desarrollo económico y social que heredó de la administración de facto, y cómo en seis meses de Gobierno Bolivia ha recuperado esos renglones a pesar de la situación sanitaria.
Bajo el lema “Innovación para el desarrollo sostenible. Objetivo 2030. Iberoamérica frente al reto del coronavirus”, la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno concluida recientemente tras varios días de trabajo que incluyeron un foro empresarial y la reunión de cancilleres.
abril 23/2021 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) celebró recientemente el primer año de Isabel Lucia, la primera bebé nacida por fertilización in vitro en esta institución, encargada de la salud pública.
Jerarcas de la CCSS participaron en una conferencia de prensa para conmemorar el aniversario de Isabel Lucia, quien nació el 18 de abril de 2020, y es la primera de 33 niños concebidos por esa técnica en la Unidad de Medicina Reproductiva de Alta Complejidad (Umrac), inaugurada a mediados de 2018.
De esa forma, 29 familias vieron hecho realidad su sueño de tener en su hogar a su hijo, pues dos de ellas tuvieron cada una un par de gemelos.
El gerente médico de la CCSS, Mario Ruiz, calificó este suceso de un hito institucional, pues tiene una gran inversión en infraestructura, equipos y especialización.
Dijo que en ese empeño trabajaron muchos funcionarios, y es el fiel reflejo de la capacidad de Costa Rica para llevar servicios de alta complejidad hasta la población.
Por su parte, el coordinador de la Umrac, Jerchell Barrantes, adelantó que el 30 de abril serán 34 familias las que tendrán la posibilidad de ver su sueño cumplido, y esperan el nacimiento de otros seis bebés en mayo venidero.
abril 23/2021 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
El agravamiento de la pandemia del coronavirus hizo que Brasil sea una “amenaza” para todo el mundo, un cuadro que puede empeorar en el futuro ante la hipótesis del surgimiento de nuevas cepas, más agresivas que la amazónica, afirmó el investigador Miguel Nicolelis.
Brasil es una grave amenaza, es la principal amenaza global, se transformó en un paria mundial, y el presidente, Jair Bolsonaro, se ha convertido en el enemigo público número uno del mundo, hay que tener conciencia sobre la dimensión de esta catástrofe”, señala Nicolelis en esta entrevista con ANSA.
“Brasil puede ser visto como un laboratorio a cielo abierto donde el virus se disemina velozmente, mutándose, haciéndose más agresivo y propagándose por otros países”, sostiene.
Doctor en medicina por la Universidad de San Pablo Nicolelis está radicado desde hace tres décadas en Estados Unidos donde es profesor titular de la Universidad de Duke.
Nicolelis es uno de los científicos más consultados por los medios de comunicación y fue contratado por gobiernos estaduales para asesorarlos sobre como hacer frente a la pandemia.
El experto estima que el presidente Bolsonaro ha ganado notoriedad internacional por su actitud ante la pandemia, y estima que puede ser procesado.
“No quiero hablar en términos estrictamente jurídicos, eso corresponde a los abogados, pero desde mi punto de vista, el sanitario, creo que están todos los indicios para decir que el presidente es responsable por gran parte de las muertes causadas por la pandemia”.
“Tenemos a un presidente que actuó con negligencia, incompetencia, omisión”, señala.
Nicolelis no descarta que Bolsonaro haya actuado “deliberadamente”, a sabiendas de que sus medidas iban a acarrear cientos de miles de muertes.
Esa es la tesis de la investigadora Deisy Ventura, de la Universidad de San Pablo.
Ventura analizó cientos de leyes, decretos y resoluciones gubernamentales que la llevaron a la conclusión de que Bolsonaro fue “aliado” del virus e implementó una “estrategia” que facilitó su diseminación.
Nicolelis recordó que Bolsonaro ha sido denunciado por “genocidio” ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya y hay cerca de una decena de pedidos de juicio político presentados en el Congreso donde también se lo acusa por las muertes de la pandemia.
El científico estimó que “en algún momento” el gobernante de extrema derecha podrá ser sentado en el banquillo de los acusados “en una corte internacional”, y pondera más difícil que deba enfrentar una corte brasileña.
Brasil suma 14 050 885 de infectados y cerca de 380 000 víctimas, según los últimos reportes:
Si el cuadro actual es nada alentador, las perspectivas pueden ser peores, plantea el experto.
“Si no hay ningún cambio importante, me refiero a la aplicación de un bloqueo decretado por el gobierno nacional, algo que me parece improbable, y un salto en el nivel de vacunación, mi previsión es que habrá unos 500 mil muertos entre fines de junio y principios de julio, y estoy haciendo un cálculo conservador”, dijo Nicolelis.
La ausencia de controles para impedir que las personas se trasladen de una punta a otra del país y el surgimiento de cepas nuevas, especialmente la de Manaos, configuran un “cuadro horrible”, aseguró.
“No se puede descartar que, en algún tiempo, aparezcan variantes más letales” que sean refractarias a las vacunas existentes, advirtió el especialista.
abril 23/2021 (ANSA) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Brasil defiende la diplomacia sanitaria y el acceso equitativo a las vacunas, afirmó el secretario de Negociaciones Bilaterales en Oriente Medio, Europa y África, Kenneth Félix Haczynski da Nóbrega.
Al intervenir en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada los días 20 y 21 de abril de 2021, Da Nobrega hizo alusión a la necesidad de reforzar y favorecer ese camino a los antídotos contra la COVID-19 para las naciones menos desarrolladas, labor en la cual Brasil puede sumar sus esfuerzos.
Según el diplomático, a partir de mediados de este año, su país será autosuficiente en el inmunizante contra el patógeno, lo cual “abre la perspectiva de una mayor contribución brasileña al suministro de vacunas en un futuro no muy lejano”.
Recordó que el gigante sudamericano está en la “fase más difícil” de la lucha contra la pandemia que cobró hasta la fecha más de 378 mil muertes y 14 millones de infectados. Dijo que para combatir la COVID-19, “no hay atajos” fuera de la ciencia.
El secretario aprovechó para agradecer a España el reciente anuncio de la donación de equipos de intubación y medicamentos para los hospitales brasileños.
Ponderó las ventajas del programa nacional de inmunización, responsable de la actual vacunación contra la enfermedad en la nación sudamericana.
Da Nobrega representó en esta cumbre al gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien asumió en enero de 2019.
En la anterior reunión, celebrada en noviembre de 2018 en Guatemala, Brasil estuvo representado por el entonces mandatario Michel Temer.
abril 23/2021 (Prensa Latina) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
La situación epidemiológica por la pandemia de la COVID-19 en las Américas resulta hoy alarmante ante el incremento de los casos en varios países de la región, alerta la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En una información divulgada por la entidad sanitaria se conoció que en la última semana se reportaron más de 1.5 millones de nuevos casos y casi 40 mil muertes.
Canadá reporta un aumento de los contagios, especialmente entre los jóvenes de entre 20 y 30 años; mientras en Estados Unidos incrementa el número de infecciones después de semanas de disminución.
Asimismo, casi todos los países de América Central presentan elevadas cifras y en el Caribe: Cuba, Puerto Rico y República Dominicana encabezan la lista de los más afectados en las últimas semanas en el territorio.
Otras naciones insulares más pequeñas como Aruba, Bermuda y Curazao reportan un aumento en las muertes relacionadas con la COVID-19.
En Costa Rica, las autoridades sanitarias expresaron recientemente su preocupación por el incremento de casos y la ocupación hospitalaria, las mayores cifras registradas desde el inicio de la pandemia en marzo de 2020; mientras en Guatemala aumentó la mortalidad y los hospitales se encuentran saturados de pacientes graves.
Un promedio de 50 a 90 pacientes con la COVID-19 esperan diariamente una cama en terapia intensiva, servicio que en la actualidad se encuentra colapsado por la pandemia, según reveló el Ministerio de Salud y Bienestar Social de Paraguay.
En América del Sur, los contagios se aceleraron en Colombia, Venezuela, Bolivia, Uruguay y Argentina, que cuenta con el tercer recuento más alto de casos en toda la región.
Por otro lado, Chile experimenta una meseta de casos tras fortalecer las medidas de salud pública, y Brasil informa un descenso en la cifra de nuevos diagnósticos con la enfermedad, incluso en la región amazónica.
Sin embargo, algunos municipios del gigante sudamericano se han apresurado a aliviar las restricciones, lo cual podría ocasionar que estas tendencias se inviertan.
La directora de la OPS, Carissa Etienne, aseguró que este organismo sanitario busca la forma de hacer llegar a la región la mayor cantidad de vacunas anti COVID-19 lo más rápido posible.
Hasta el momento se entregaron más de 4,2 millones de dosis a 29 países de las Américas y en las próximas semanas se espera el envío de millones de vacunas adicionales.
abril 23/2021 (AP) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.
Uno de los informes más amplios sobre vacunación contra el coronavirus durante el embarazo refuerza la evidencia de que es seguro hacerlo, aun cuando los autores consideran necesaria una investigación más exhaustiva.
Los resultados preliminares se basan en datos obtenidos de más de 35 000 mujeres estadounidenses que recibieron la vacuna de Moderna o Pfizer mientras estaban embarazadas.
Las tasas de abortos no provocados, nacimientos prematuros y otras complicaciones fueron comparables a las incluidas en informes sobre embarazos previos a la pandemia.
La nueva evidencia de los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) fueron publicadas en la revista New England Journal of Medicine.
Ninguna de las participantes recibió la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson, cuyo uso no estaba disponible antes del estudio y que actualmente está suspendido mientras las autoridades examinan los reportes de coágulos sanguíneos en unas cuantas mujeres.
Por su parte, la American Society for Reproductive Medicine (Sociedad de Medicina Reproductiva de Estados Unidos) avaló recientemente la vacunación durante el embarazo con base en la evidencia que ha examinado durante más de un año.
“Todas, incluidas las mujeres embarazadas y las que busquen embarazarse, deberían recibir la vacuna contra la COVID-19. Las vacunas son inocuas y efectivas”, dijo la sociedad en un comunicado.
La sociedad no ha evaluado la evidencia más reciente sobre la vacuna de Johnson & Johnson, dijo un representante de la agrupación.
Un representante del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos describió como prometedor el informe de los CDC, pero señal ó que es necesario un seguimiento de largo plazo. El grupo ha dicho previamente que la vacunación debería estar disponible para las embarazadas y para las madres lactantes y muchas embarazadas han elegido ser vacunadas.
Aunque las embarazadas estaban excluidas de los estudios que derivaron en el aval al uso de emergencia de las vacunas, la evidencia muestra que no hubo daño en aquellas que se inscribieron sin saber que estaban esperando un bebé.
La doctora Laura Riley, presidenta de obstetricia y ginecología en la comunidad médica Weill Cornell Medicine de Nueva York, señaló que los resultados son tranquilizadores.
“Es fabuloso tener datos que compartir con nuestras pacientes que continúan sopesando los riesgos y beneficios de la vacunación”, apuntó. “Conocen las posibles complicaciones de una infección de la COVID durante la gestación y ahora se cuenta con alguna información sobre inocuidad en embarazos humanos”.
Las embarazadas que se infectan con coronavirus enfrentan elevados riesgos de complicaciones, como una hospitalización en cuidados intensivos, un parto prematuro y la muerte.
Los autores del estudio, encabezados por el doctor Tom Shimabukuro, de los CDC, dijeron que se necesita un continuo seguimiento y mayor evidencia, incluso sobre las mujeres vacunadas en la fase inicial de su embarazo.
Su estudio incluyó información sobre 35 691 estadounidenses embarazadas que participaron en un sistema voluntario de vigilancia de vacunación mediante teléfono y a las que aplicaron las vacunas de Moderna o Pfizer entre mediados de diciembre de 2020 y finales de febrero.
También incluyó reportes sobre complicaciones durante el embarazo de casi 4 000 mujeres inscritas en un registro sobre inocuidad de las vacunas en Estados Unidos. De ellas, 86 % o 712 tuvieron nacimientos vivos, principalmente entre mujeres vacunadas en el tercer trimestre.
La mayoría de las mujeres en el grupo informaron haber tenido dolor en el lugar de la inyección, pero las reacciones graves fueron poco frecuentes. Las embarazadas aparentemente eran más propensas a tener dolor con ambas vacunas en el lugar donde se las aplicaron, pero menos proclives a tener otras reacciones que las no embarazadas.
En el registro de vacunas, aproximadamente 13 % de las embarazadas tuvieron abortos no provocados, menos de 1 % mortinatos, 9 % nacimientos prematuros y 2 % bebes con anomalías congénitas.
Dichas tasas son similares a las observadas en reportes sobre embarazadas antes de la pandemia.
abril 23/2021 (AP) – Tomado de la Selección Temática sobre Medicina de Prensa Latina. Copyright 2019. Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina S.A.